La duda desmembra los parajes
y cae en mis ojos esquinados.
Trato de alejar sus tribulaciones
y lanzarla a un pavosoro entierro.
Pero es espejismo poseído
que se levanta en desconocimiento.
La duda es un toro monumental
que me llena de largas disertaciones.
A veces, logra cornear mis ideales
y desbaratar mis sólidas quimeras.
La duda es una manzana que se pudre
en la mente de los seres inquietos.
Yo cohabito con la duda y sus larvas
mientras pienso en rombos y hexaédros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario