Tú, que te crees vivida y centrada,
a ti te arrastraré al fondo de mis besos.
Gravitarán en tus oídos mis alocuciones
mientras perforo el lecho de tu alma.
Tú, que crees que mucho has vivido,
serás cercenada por mis miembros,
serás demolida en mi regazo
y atiborrada de fricciones ambulantes.
Canalizaré los ríos de tu espalda
y tomaré tu cuerpo fresco.
Pondré en ti mis marcas y mis señas
y te sacaré de tu inerte cubilete.
Entonces sabrás que no has vivido
mientras te pellizco y lamo.
Y ante mis leyes descomunales
te tenderás ante mí en una plena entrega.
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