El tiempo trata de doblegarme
corroyendo mis antiguas estructuras:
No he de doblarme fácilmente
al paso de los minutos-marejadas.
Resistiré como lo hacen los faros
o los pájaros lacustres con sus trinos.
No permitiré que mis alas doradas
sean llevadas a su disolución.
Sabotearé aún a los atardeceres
y reduciré sus vidrios y tamaños.
Y, aunque al final sean rotos mis huesos,
no se dirá que no luché en mi colmena.
Si algo contra mí conspira
que esté atento,pues le daré batalla.
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