Por ti lloran las plañideras
aunque nadie haya pagado por eso.
Por ti se lanzan endechas
aunque tu cuerpo se mantenga vivo.
Por ti los cielos se despeñan
a pesar de tu partida despiadada.
Proseguiste adelante, aduladora
hacia brazos llenos de vanidades.
Eres el detalle que vacía mis manos
y el pelo ensortijado que entristece al ocaso.
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