Quiero probar tu maravillosa melena
mulata de mi media noche.
El viento te trae a mí sonámbula
para que pernoctes sobre mis fantasías.
No eres como aquellas salvajes estriadas
que te obligan a beber su carbunclo.
Tu cuerpo es fino pan encerado
y eres toda valles y vegetaciones.
Sobre tus cúpulas estallarán mis hambres
y en tus intersecciones caerán mis latidos.
Eres tú aquello que yo devoro
y se disuelve en mí con generosidad.
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