Somos una sociedad de iguales
que no paralizamos las inhalaciones.
Somos dos cuerpos de la misma estatura
que se mueven entre sábanas martirizadas.
Compartimos besos y latidos
y la libidinosidad de los contemplativos.
Somos crueles al besarnos sin rabias
y manar de deseos consecuentes.
Advenimos sobre todas las estatuas
con el humo en nuestros paladares.
Fuimos la pareja perfecta
hasta ser expulsados del Edén.
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