Tengo la quietud de los pájaros.
He escondido mi ansioso corazón
que ha sido más víctima que victimario.
No me tambaleo como ave de la mañana.
Solo camino la tierra iridiscente.
Estoy tranquilo entre los altiplanos
rebozando silencios y salud.
Me muevo entre formas laterales
y mi discurso es un pequeño dejo.
Nuevas tierras para mí se dibujan
donde volveré a ser un soñador noctámbulo.
Me guiarán a ella ebrias llamas
y quizá la pureza de un último amor.
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