Sobre tu cuerpo desgrano una amatista
y te redibujo con un lapislasuli.
Toco tus opalos de tibio contorno
y froto el dulzor de tu ombligo de perla.
De lo profundo de mis mares te he sacado
para reconfortarme en tus formas adamantinas.
Eres bella como una flor visible
y tus dos ojos son como ardientes pétalos.
Me abrazo a las brasas de tu fuego
para que me corroa tu calor expresivo.
Al lado tuyo huye lo peligroso
mientras giro sobre tus labios en suspenso.
Una sonrisa grata de recorre
cuando me sacas con presteza de mis sueños.
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