Mientras viva tendré palabras para la vida.
Y con cada caricia me sentiré avivado.
No importa mi edad ni mi estado de salud:
Estoy al servicio de sus majestuosidades.
La vida en mí creció nativa
e impregnó mis venas con ápices de fuego.
Hizo de mi caída y mesa limpia
me llenó de risas y de maravillas.
Me respondió siempre con diligencia
aún cuando yo estuve limitado y esquivo.
He transitado por mil años de gloria
con un cuerpo que rodeó los cuarenta.
Hice y recibí liviandades
pero nada me atropello del todo.
Y aunque sea sólo un episodio tácito
le cantaré a la vida con las fuerzas del viento.
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