Veo tus mohínes y tu andamiaje
y la larga cascada que hace tu melena.
Oigo tu risa siempre a flor de piel
y tus murmullos como de cañaverales.
Siempre he querido llevarte a mi arcaico pecho
y ser permisivo a tu porte de leyenda.
Siempre me ha avasallado el tocar tus orígenes
y sentir tu sistemático abrazo conciliatorio.
En el reconfortamiento de las cosas etéreas
quiero abandonarme a tu ser satisfactorio.
Quiero que separes los portones de mi alma
y desgarres de mí simplicidad y polémica.
Quiero que nos desforestemos bajo la loca luna
y que cada uno respondamos al otro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario