La vida me hizo espabilarme:
Andaba yo al lado de mi mismo
y rodeado por caderas de fuego.
No veía yo el mal en la mulata
y me deleitaba en saciar mis ocios.
No veía malicia en el carmín deleble
ni el asecho de los lápices labiales.
Era conmigo mismo caritativo
cubierto con mi manto de ignorancia.
Era yo el amante castizo
que a todas quería reivindicar.
Pero ellas embolsillaron mi libreto
y fui entonces estropeado muñeco.
Destruyeron todos mis enclaves
y fui hecho violenta destrucción.
Ahora me retraigo sobre mis prejuicios
y veo si tienen sedales en vez de manos.
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